lunes, 27 de octubre de 2008

Bito avisa a la policía

Decide que es mejor no meterse en líos y dar parte a las fuerzas competentes, por eso regresa a casa y llama a comisaría. En apenas quince minutos se presentan dos agentes.

Bito les explica toda la historia, e incluso les acompaña al piso del anciano. Los policías hacen las preguntas pertinentes: cuándo fue la última vez que lo vio, si sabe de algún familiar o amigo con quién pudiera estar, si sospecha que pudiera llevar algún tipo de negocio ilegal o si conocía la existencia del dinero. Bito responde a lo que puede, y al cabo de una hora le despachan prometiéndole que ellos se encargarán de todo, y dado que ya ha declarado no hace falta que vaya al cuartelillo. Puede volver a su casa tranquilo pero antes recomiendan que no diga a nadie nada sobre el dinero, pues por el momento prefieren evitar especulaciones.

Durante las siguientes semanas el piso de arriba permanece no sólo cerrado, sino exageradamente tranquilo. Bito, que suponía que los días posteriores al suceso serían un trasiego de policías e incluso algún periodista no comprende a qué viene tanto silencio, y al final resuelve que habrán encontrado al Sr. Maideu, y que posiblemente le habrán encerrado en un manicomio. Se pregunta qué habrá pasado con el dinero, y se responde que lo habrán invertido en algún fondo para su salud o futuro entierro.

Mas no imaginaba cuán equivocado estaba cuando, un par de meses después, escucha por boca de algún vecino que ha tocado un importante décimo de lotería en Campdevànol, concretamente a dos sargentos de la Policía que de la noche a la mañana se han hecho millonarios. Bito entonces se muerde las uñas de las manos y los pies por haber sido tan estúpido.